¿Cómo se garantiza el acceso a la justicia para una persona que no sabe leer, no tiene acceso a internet y vive a horas del juzgado más cercano? Este no es un ejercicio teórico; es la realidad de millones de personas en territorios rurales. Enfrentar este abismo fue precisamente el reto que asumió un equipo de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes, logrando una solución tan humana como innovadora que les mereció el segundo lugar en la prestigiosa hackathon “El Desafío de Innovación Legal 2025”.
El equipo, integrado por los estudiantes de pregrado Mariana Barragán Beltrán, José Alvis Cabrera, Nicolás Herrera León y Carlos Alberto Vera Niño, participó en representación del Semillero de Lenguaje Claro de la facultad. La competencia se celebró el pasado 23 de octubre en el marco del Bogotá Global Summit 2025, un evento organizado por Legal Hackers Bogotá y Radar Legaltech Latam que convocó a expertos en innovación jurídica del país y de latinoamérica.
Los estudiantes compitieron en el desafío número uno, titulado “Innovación Legal con Propósito: Hacia un Derecho Más Accesible y Humano”. Las reglas eran claras: diseñar soluciones que democraticen el Derecho, pensadas específicamente para un perfil de usuario que representa la brecha de acceso a la justicia: un hombre o mujer de 50 años, analfabeta, en un entorno rural y sin conectividad.
Ante este panorama, el equipo rechazó las soluciones tecnológicas complejas y optó por la empatía, aplicando la metodología del pensamiento de diseño. Su respuesta fue “El Kiosco de la Justicia”. La solución no es una aplicación móvil ni una plataforma web; es un quiosco físico, robusto y análogo, diseñado para instalarse en la plaza central del pueblo o en la tienda de la vereda. En lugar de textos legales, el quiosco presenta un mural con ilustraciones claras de los problemas más comunes de la comunidad, como un conflicto por linderos. Junto a cada dibujo, hay un botón físico.
Cuando el usuario, al que el equipo bautizó “Beto”, presiona el botón, no escucha a un abogado con jerga incomprensible. En su lugar, escucha “audios teatrales”: historias cortas y dramatizadas, grabadas en su propio lenguaje, que le explican su problema, sus derechos y el primer paso exacto que debe dar. La solución no busca resolver el caso, sino devolverle al ciudadano la autonomía y la confianza para activar el sistema de justicia por su cuenta, sin depender de intermediarios.
La propuesta destacó en un campo competitivo que incluyó a equipos de la Universidad Externado de Colombia, la Universidad Politécnico Gran Colombiano, la Universidad ICESI, la Universidad Sergio Arboleda y la Universidad San Buenaventura de Cali.
Los jurados destacaron especialmente la creatividad y la claridad comunicativa del equipo uniandino. Resaltaron que su propuesta combinó de manera excepcional la empatía con una presentación sólida y persuasiva, en la que la oratoria de los estudiantes resultó determinante para transmitir el impacto real de su solución.
Por este logro, los estudiantes obtuvieron el segundo lugar, asegurando una beca del 100% para un diplomado en Liderazgo para la Transformación, la participación en un taller de creatividad estratégica y legal design, y la publicación de su proyecto en la revista digital Panorama 2026 de Legal Hackers Bogotá.
Este reconocimiento es un reflejo del compromiso de la Facultad de Derecho con la innovación centrada en el usuario. Demuestra cómo las herramientas del pensamiento de diseño, en perfecta sintonía con los principios del lenguaje claro que promueve el semillero, son fundamentales para crear soluciones reales y efectivas. La facultad celebra este logro, que reafirma su misión de formar abogados que no solo entiendan la norma, sino que sepan cómo rediseñar los sistemas para democratizar verdaderamente el acceso a la justicia.





