En un momento de transformación para la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, marcado por la implementación de un nuevo pénsum, Joaquín Vélez asume la dirección del pregrado en Derecho con una mirada que nace, entre otras, desde la experiencia directa como profesor.
Su llegada al cargo no responde únicamente a un cambio de rol, sino a una trayectoria construida dentro de la misma Facultad: primero como estudiante, luego como profesor y ahora como director. Un recorrido que le ha permitido conocer de cerca a los estudiantes, sus inquietudes y la forma en que viven el proceso formativo.
“Decidí asumir este rol porque es un momento clave para la Facultad. Acabamos de reformar el pénsum y creo que es fundamental aportar a su implementación, no solo desde la docencia, sino también desde el trabajo administrativo, para seguir garantizando la calidad del pregrado como lo ha sido históricamente”, afirma. La reciente reforma del pénsum representa, para él, una oportunidad para aportar desde la gestión académica y consolidar los estándares de calidad que han caracterizado al pregrado.
Entre sus prioridades, se encuentran el fortalecimiento del eje experiencial del programa, una mejor articulación entre los cursos y la manera en que la Facultad asume retos contemporáneos, como el uso de la inteligencia artificial generativa en la formación jurídica.
Su experiencia como profesor es muy importante para asumir este nuevo reto. Estar en el aula le ha permitido no solo comprender el funcionamiento del pregrado, sino también escuchar de primera mano a los estudiantes, conocer sus expectativas y entender cómo perciben los cambios en el currículo.
Esa cercanía marca también su visión de dirección. Que en este liderazgo los estudiantes se sientan escuchados y acompañados: “Que se sientan cercanos a la Facultad, que sus solicitudes sean resueltas de fondo, que se sientan contentos y orgullosos de pertenecer a esta Facultad”, señala Joaquín, reafirmando además su convicción de que se trata del mejor pregrado de Derecho del país.
Lo que más lo entusiasma de esta nueva etapa es la posibilidad de aportar a que el pregrado continúe siendo un referente de calidad, fortalecer el relacionamiento con la comunidad y contribuir, desde su experiencia, a la construcción institucional en un momento clave.
Su nombramiento no solo marca el inicio de una nueva dirección, sino que también refleja algo más profundo: las trayectorias que se construyen dentro de la Facultad. Historias que evidencian que el crecimiento profesional es posible desde adentro, y que el liderazgo surge en las aulas uniandinas.
Desde la Facultad de Derecho, le deseamos muchos éxitos en este nuevo reto y celebramos su compromiso con el fortalecimiento del pregrado. ¡Felicidades!