La Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes viene implementando un nuevo plan de estudios para responder a los desafíos del contexto jurídico contemporáneo y fortalecer una formación centrada en competencias, con una apuesta decidida por el aprendizaje jurídico experiencial. En ese marco, el Consultorio Jurídico y las clínicas jurídicas también entran en una nueva etapa de transformación, orientada a integrarse de manera más clara al pénsum y a fortalecer su papel en la formación práctica de las y los estudiantes.
Desde 1971, el Consultorio Jurídico ha sido un espacio fundamental de la Facultad, tanto para la formación jurídica como para el acceso a la justicia y el trabajo con comunidades. Esta nueva etapa parte de esa trayectoria y busca reforzar su lugar como componente esencial del pregrado.
Uno de los principales cambios consiste en que estos espacios pasan a organizarse como cursos clínicos: Clínicas 1, 2, 3 y 4, que se desarrollarán entre sexto y noveno semestre, con seis créditos cada uno. Esta estructura busca dar mayor continuidad, dedicación y articulación académica al proceso formativo, y hacer más visible que el Consultorio Jurídico forma parte integral del pregrado.
En esta nueva etapa, las clínicas no desaparecen: se fortalecen y se amplían. A las cinco clínicas jurídicas existentes —PAIIS, Prisiones, Medio Ambiente y Salud Pública, Migrantes y Empresarial y del Emprendimiento— se suman nuevos espacios clínicos vinculados a áreas como derecho público, derecho penal, familia, laboral, seguridad social, cuidado, género, patrimonial y conciliación. De esta manera, el Consultorio Jurídico pasa de contar con cinco clínicas a consolidar un ecosistema más amplio y robusto de trece espacios clínicos, en los que se articula de manera más clara la formación práctica, el trabajo con casos y el impacto social. Con ello, se mantiene el trabajo en justicia individual y justicia colectiva, así como las brigadas jurídicas, el litigio estratégico, la investigación, las publicaciones, las campañas, la atención a personas y comunidades y las distintas acciones de incidencia social y jurídica.
Asimismo, el modelo se fortalece con una nueva estructura docente. En lugar de una lógica centrada en coordinaciones y asesorías puntuales, se incorpora la figura del docente clínico-jurídico, acompañada de tutores, monitores y un apoyo pedagógico y administrativo más robusto. Además, estos docentes clínico-jurídicos contarán con formación específica en aprendizaje jurídico experiencial, uno de los ejes centrales del nuevo plan de estudios y de la transformación de la formación por competencias en la Facultad.
Esta transformación también refuerza la continuidad pedagógica del eje experiencial del programa. Los cursos clínicos se articulan con la ruta previa de formación práctica, incluida la preparación que ofrecen cursos como Proyectos 1, 2 y 3, y Litigios 1 y 2, de manera que las y los estudiantes lleguen mejor preparados al trabajo real del Consultorio Jurídico y de las clínicas.
La Facultad agradece a toda la comunidad del Consultorio Jurídico su participación, su trabajo y su compromiso en esta nueva etapa.